La estrella del capitan Chimista
La estrella del capitan Chimista CANTÓN Y SUS BARRIOS[243]
AHORA HABÍA QUE IR primero a Macao, luego a Hong-Kong y después a Cantón. Las tres ciudades están en el mismo Golfo: Cantón en el fondo, Macao y Hong-Kong a la salida, uno a la derecha y otro a la izquierda. Llegué primero a Macao, después fui a Hong-Kong, que entonces todavía no contaba con el barrio europeo, pues los ingleses no habían puesto aún el pie allí[244].
Hong-Kong estaba en una isla de un clima muy extremado. Cantón era una ciudad muy grande, colocada en el brazo de mar que llamábamos nosotros Bocea Tigris, y en chino Chun-Kiang, o ‘río de las perlas’.
Cantón tenía una ciudad vieja con su muralla y una ciudad nueva a orillas del río. En la ciudad vieja estaba prohibida, entonces, la entrada a los extranjeros. En la ciudad nueva había muchas factorías y almacenes, sobre todo ingleses. A pesar de la prohibición, estuvimos en Cantón Iturriza y yo, vestidos de chinos.
La ciudad antigua era curiosísima, con su muralla y sus edificios religiosos. Nos mostraron el templo de los seiscientos dioses, y otro de los horrores, en donde estaban representados los suplicios del infierno budista. En la entrada de este último templo vimos una infinidad de desarrapados, al parecer mendigos y saltimbanquis.
