La estrella del capitan Chimista
La estrella del capitan Chimista EL «RAPO-RAPO» Y LAS FIESTAS DE AMOY[289]
NUESTRO CONSIGNATARIO de Amoy, un noruego, Jensen, nos puso a nuestras órdenes un joven chino para orientamos y acompañamos. El chino Fang-Li era muy ingenioso para todo, muy callado y metódico; escuchaba nuestras explicaciones y comprendía muy bien lo que se le pedía. En su casa, una casucha muy pequeña, arreglaba collares y hacía juguetes.
Además era buen cocinero. Guisaba a la europea y a la china.
«Ven a casa —me dijo un día—; chino te dará cosas buenas: arroz a la valenciana y tortilla a la francesa.»
Efectivamente, Fang-Li me dio una comida excelente.
Este chino, industrioso y cocinero, creía en una religión bastante extraña, para su uso particular, no era sectario de Confucio ni budista[290].
