La estrella del capitan Chimista

La estrella del capitan Chimista

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EPÍLOGO

CINCUENTA AÑOS DESPUÉS, el sobrino nieto del capitán Embil hablaba con Cincúnegui en el Guezurrechape de Lúzaro[348]. Afirmaba, con relación a su tío abuelo, que se decía en Elguea que el viejo capitán amigo de Chimista había estado a punto de casarse con una solterona; pero que esta tenía tal genio y era tan dominante, que le asustó al negrero, quien decidió marcharse a Cádiz; quizá fue una noticia que se inventó para embromarle.

Respecto a Chimista, corrió esta relación:

Uno de los marinos de Elguea más tontos y de más suerte fue don Blas de Aristondo. Don Blas salió la primera vez embarcado de piloto para Cuba, y de Cuba marchó a los Estados Unidos.

Al partir de La Habana compró un décimo de la Lotería española de Navidad, y al llegar a Nueva York se enteró de que le tocaron treinta mil duros. Decidió volverse a España inmediatamente y abandonar el mar. En el barco conoció a la hija de un marinero inglés, con alguna fortuna, se casó con ella y se quedó a vivir perezosamente en Elguea.

La mujer de Aristondo, doña Brígida, heredó varias veces, y una de ellas se trasladó con su marido a Inglaterra a cobrar su herencia. Esta herencia procedía de un tío, también marino, que vivía en una aldea, entre Bamstaple e Ilfracombe, en la costa Oeste de Inglaterra, en el condado de Devonshire[349].


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