La estrella del capitan Chimista
La estrella del capitan Chimista EL SABIO MÁGICO
DESPUÉS DE LA CONVERSACIÓN con aquel hombre intenté comprobar algo de lo dicho, y entre ello si Chimista era o no masón. En Cuba se hablaba entonces mucho de la masonería, y, al parecer, había logias de distintos ritos[50].
La masonería estaba dividida en la isla en dos grupos principales: los escoceses y los yorquinos. Había también algunos pocos comuneros y carbonarios entre los prófugos de España[51], del año 23, y otros independientes, que formaban parte de la logia Lautaro, que tenía su centro en Londres.
Al parecer, los masones del rito escocés y los comuneros eran, en su mayoría, europeos y partidarios de la metrópoli; los del rito de York, la Cadena Eléctrica, y los Soles de Bolívar, separatistas.
Había también siboneyes, que a los españoles nos llamaban godos y tártaros. Los siboneyes se dedicaban a la literatura de abanico, hablaban del canto del sinsonte, de las plumas del tocororo y de otra porción de cosas, propias para un cromo de una caja de tabacos[52].
