La estrella del capitan Chimista
La estrella del capitan Chimista Quizá no esté usted completamente de acuerdo con mi teoría, querido señor Cincúnegui; pero, aunque así sea y aunque tengamos divergencias científicas, si es que esto se puede llamar científico, ya sabe usted que los dos podemos fraternizar ante una mesa bien abastecida del Guezurrechape de Cay Luce, o de la taberna del Telescopio resplandezca en lontananza el Lábaro cristiano o el tetragrammaton[14] del dios Thor.
Con un recuerdo afectuoso de su amigo.
Hermann Schwarzenacker.
La carta de Cincúnegui es menos curiosa y explícita; en ella nuestro historiador no hace más que repetir la frase de que es amigo de Platón[15] pero más amigo de la verdad, que es católico y liberal y liberal y católico, y esto lo dice de varias maneras y en distintos tonos y con ringorrangos literarios, ya un poco viejos y pasados de moda.
