La estrella del capitan Chimista
La estrella del capitan Chimista EN TAHITÍ[104]
A LA SEMANA de estar en San Francisco me preguntaron cuánto quería por llevar la fragata Adamante hasta Valparaíso[105]. Pedí mil duros, aceptaron y quedó la fragata a mi disposición. El barco se hallaba listo y en lastre; llevaba bandera de Chile.
Durante la travesía cruzamos muchos balleneros y presencié varias veces la pesca de la ballena. Por todos aquellos mares se veían grandes bandadas de pájaros, negros como el azabache; solíamos pescar también peces parecidos al atún, llamados albácoras.
Al llegar a Valparaíso entregué la fragata a su dueño, un señor Vargas, antiguo ministro de Hacienda, de Chile. Este señor se empeñó en que yo siguiera mandando el buque. Se le aforró de cobre nuevo y se le dio de nombre La Estrella.
El barco iba a hacer un viaje a la Australia. Días antes encontré en un café de Valparaíso a un capitán yanqui que venía de Melbourne y hablé con él. El capitán era partidario de ir a la Australia por el Cabo de Hornos, punto que yo no recordaba con gran placer; pero, a pesar de ello, me decidí a tomar esta ruta[106].
Me parecía que, desde que me separaba del lado de Chimista, volvía otra vez a la vida ramplona y vulgar y que nada me salía bien.
