La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Hay dos apotegmas que me parecen de los más profundos de la filosofía primitiva. Uno es el de Protágoras, que dice: «El hombre es la medida de todas las cosas, de las posibles como posibles y de las imposibles como imposibles».
Otros traducen la frase diciendo: «De las que son, en cuanto son, y de las que no son, en cuanto no son».
El otro apotegma es la sentencia de Lucrecio: «Ex nihilo, nihil» («De nada, nada»).
Las dos afirmaciones intuitivas son como la quintaesencia del relativismo.
Muchos cambios en su forma y en su aplicación han tenido estas dos intuiciones antiguas: la de Protágoras y la de Lucrecio.
Respecto a la afirmación socrática y délfica, «Conócete a ti mismo», está bien. El hombre es un enigma para sí mismo, hay que reconocer que la sinceridad es siempre muy relativa, y estamos envueltos en velos que nos crea el instinto vital.
Conocerse a sí mismo es un principio individual. Para Sócrates era lo esencial en filosofía. Lord Byron repetía la frase y la daba como norma literaria: «Mira en ti mismo y conócete». Y Stendhal, pensando en el mundo exterior, decía: «Hay que ver en lo que es».