La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo —SÃ, puede ser. La cuestión es que no se figure el escritor que las palabras bastan para modificar los hechos, y muchas veces asà lo cree, o, por lo menos, escribe como si lo creyera. Quizá no es posible expresarse de una manera desapasionada y limpia de intenciones. Hablando de geometrÃa o de quÃmica, puede que no trascienda la simpatÃa, el patriotismo, la arbitrariedad; pero en todo lo social, lo arbitrario rige.
—¿Tanto miedo tiene usted de que se note su arbitrariedad?
—Miedo, no; pero ¿para qué descubrir el flanco inútilmente?
No creo que esta señorita, al hablar asÃ, tuviera ningún interés en que yo escribiera un libro de una clase o de otra; opinaba, probablemente, por pasar el rato, por mostrarse un poco culta y enterada.
Después he pensado que quizás haya parte del público a quien no guste que se hable de las personas del tiempo de un modo áspero.
Como yo no he tenido muchos asesores sabios, será cosa de seguir alguna vez a los pocos que, por lo menos, tienen opinión, mejor o peor, de lo que uno hace; y asÃ, he pensado abandonar mis relativos provisionalmente y exponer teorÃas, para contentar a esta señorita que paseaba en el Retiro con su tÃa y con su perro.