La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Stendhal decía que la vida a los sesenta años es una aventura. No; a los sesenta creo que todavía no. Normalmente aún responde el cuerpo. Ahora, pasados los setenta, como he pasado yo, la vida es una aventura. Es como navegar constantemente en un barco débil y que hace agua entre escollos peligrosos.
Ya no se confía en nada, y todo hiere: el frío y el calor, la humedad y los ruidos. La mayoría de las impresiones son desagradables.
Un escritor, aunque cuente con pocos amigos, siempre tiene algún visitante que va a mirarle como a un pájaro raro, y a veces a hacerle preguntas importunas. No se comprende por qué se tiene este derecho con un escritor y no se tiene, en cambio, con un hombre dedicado a otra profesión. Es que se dirá: «El escritor trabaja para el público». Como dijo Mirabeau, el hombre no puede ser más que mendigo, ladrón o asalariado, y en los tres oficios o maneras de vivir tiene que ver y entenderse con los demás.
No nos podemos dedicar exclusivamente al monólogo sin público, ni a la romanza en la soledad.
No estaba mal el consejo de Miguel de los Santos Álvarez que puso Espronceda al frente de El diablo mundo. «¡Cantad en vuestra jaula, criaturas!»
