La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Se dice del cardenal Mazarino que, una vez que supo que se había publicado una de tantas mazarinadas en las cuales se le insultaba horriblemente, mandó al jefe de policía de París que recogiera todos los ejemplares del libelo para quemarlos. Luego, cuando los tuvo en su poder, se entendió con un librero de viejo, a quien se los vendió lo más caro posible.
Pródigos ha habido bastantes, y también vengativos y malvados. El hombre de genio, por sus sentimientos, no es mejor que el tipo corriente.
La mayoría de los hombres de genio no tienen un carácter muy dulce. En Francia, en épocas pasadas, se hablaba del dulce Racine.
Después se averiguó que el dulce Racine parece que era un arribista, un hipócrita y un avaro.
Su dulzura, sin duda, la dejaba para sus versos.
Lo que se ha manifestado con fuerza entre la gente que ahora se llama intelectual y entre los artistas ha sido la envidia.
La campaña que hicieron los autores de Madrid cuando a Ruiz de Alarcón le nombraron poeta de corte da una impresión de bajeza extraordinaria. La simpatía no es cosa obligada, sino algo gratuito; pero una confabulación contra un hombre de mérito hecha por personas de categoría literaria es algo repulsivo.