La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Esta tendencia mÃa de no apreciar gran cosa la composición me ha hecho descuidarla un tanto en mis libros. Muchos novelistas, Galdós entre ellos, por lo que él me dijo, pensaba un plan, y luego lo proyectaba sobre un lugar, una ciudad, un paisaje o un campo. Este procedimiento me parece de novelista dramático. Yo no procedo asÃ. A mÃ, en general, es un tipo o un lugar lo que me sugiere la obra. Veo un personaje extraño que me sorprende, un pueblo o una casa, y siento el deseo de hablar de ellos. Yo escribo mis libros sin plan; si hiciera un plan, no llegarÃa al fin. Cuando he intentado hacer un drama, no he podido seguirlo hasta el desenlace. Ya el desenlace no me interesa. Yo necesito escribir entreteniéndome en el detalle, como el que va por el camino distraÃdo, mirando este árbol, aquel arroyo y sin pensar demasiado adonde va. Para mÃ, en general, la tesis stendhaliana de que la originalidad y el interés están en el detalle me parece exacta.
Relacionada con la cuestión del interés está la de la unidad. Yo creo que no debe haber ni puede haber unidad en la obra literaria más que en un trabajo corto. Me refiero a la unidad natural, a la unidad de impresión y de efecto. Podrá haber unidad de preceptista; pero no es ésa la que a mà me preocupa. Una novela larga siempre será una sucesión de pequeñas novelas cortas.
