La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Alguno dirá: «Esto puede ser cierto; los materiales serán distintos; pero hay un arte de construir con ladrillos, con adobes o con piedras».
Ese arte de construir vale muy poco.
En la novela apenas si existe. En la literatura, todos los géneros tienen una arquitectura más definida que la novela; un soneto, como un discurso, tiene reglas bastante claras y definidas; un drama sin arquitectura, sin argumento bien definido, no es posible; un cuento mismo no se imagina sin composición y sin final ad hoc; una novela es posible sin argumento, sin arquitectura y sin composición.
Esto no quiere decir que no haya novelas que se puedan llamar parnasianas; las hay. A mí no me interesan gran cosa; pero las hay.
Cada tipo de novela tiene su clase de esqueleto, su forma de armazón, y algunas se caracterizan precisamente por no tenerlo, porque no son biológicamente un animal vertebrado, sino invertebrado.
La novela desorganizada es como la corriente de la historia; no tiene ni principio ni fin; empieza y acaba donde se quiera. Algo parecido le pasa al poema épico. A Don Quijote, y a la Odisea, al Romancero o a Pickwick; sus respectivos autores podían lo mismo añadir que quitarles capítulos.