La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo La intriga en el teatro me parece muy bien. Sin intriga no hay comedia ni sainete. La aceptación de la intriga es como un convenio tácito entre el autor y el público.
El autor parece decir al público: «Pasadme esta suposición, que os pueda parecer de primer momento absurda, y os divertiré». No hay que exigir más. Ahora, si el espectador es bastante intransigente para no aceptar el truco propuesto, no demuestra mucha inteligencia.
Si no puede aceptar que Júpiter se convierta en Anfitrión, para quitar su mujer al verdadero Anfitrión, como en la comedia de Plauto, ni las demás intrigas, ni puede aceptar que un distraído tome a una persona por otra, no debe ir al teatro.
La invención completa no existe en literatura. Eso es evidente. Si se imagina una trama, se puede tener la seguridad absoluta de que, vista con calma, examinada despacio, es un cosa vieja. Podrá tener alguna pequeña novedad, que da el tiempo, o no tener más que apariencia de nueva.
Si no el asunto nuevo, que ya es imposible inventar, se pueden inventar detalles. Yo creo que cuando no se es capaz de esto es en el régimen culinario de la croqueta. Se hace una obra basada en los restos de otras obras artísticas.
