La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo En alguna parte ha dicho Voltaire: «La sagrada majestad del azar lo rige todo».
Al azar se le podrá dar otro nombre: hado, casualidad, suerte, fortuna o destino; pero cualquier nombre que se le dé es igual.
Es lo fortuito, lo que no está claramente motivado, lo inesperado. Llamar a esa contingencia de un modo o de otro no significa nada. El hecho es que existe en nuestro pensamiento. Para la razón pura y científica, esa contingencia podrá no serlo y tener sus motivos bien determinados, pero eso nada nos importa.
Dicen que la palabra azar es un galicismo. No sé por qué. La palabra azar debe de ser de origen árabe, y existe en francés, en inglés, en italiano, en casi todos los idiomas.
Para indicar lo fortuito, a mí me parece la más justa. El destino, o la suerte, o el dominio de lo fortuito, ¿quién puede decir que no existe?
Lo que no existirá será un destino trazado de antemano.
«Da fortuna a tu hijo y échale al mar.» Este refrán español lo cita Schopenhauer con fruición. Seguramente, un sino como en el drama del duque de Rivas no existe; pero destino, sí.
No hay suerte, dicen algunos moralistas.
