La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Las manifestaciones del azar tienen que ser innumerables.
Una colonia de emigrantes va a un valle fértil. Cada pareja se hace dueña de una tierra, que da ampliamente para vivir, y de una casa.
Luego, cada pareja sigue una suerte distinta. Una es de gente trabajadora, y tiene un hijo o dos, que se hacen ricos. Otra es de gente trabajadora y con muchos hijos. Los hijos viven, porque son trabajadores; pero viven con comodidad y con cierta holgura.
Un matrimonio es de gente poco trabajadora y con dos o tres hijos, que pueden vivir con estrechez.
Hay parejas que no son activas, sino perezosas, y con muchos hijos, y éstos tienen que ser criados o mendigos.
¿Quién tiene la culpa? Nadie. A ver quién lo arregla y cómo. Porque aquí no se trata de un capricho de la suerte ni de una tradición histórica, sino de un hecho fisiológico. ¿Se va a sacrificar al trabajador en beneficio del holgazán, al útil por el inútil? No parece justo ni natural.