La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo La mayoría de los personajes que han aparecido en mis novelas los he visto y conocido. A unos, con muchos detalles; a otros, con pocos; a algunos, con detalles contradictorios. Un novelista no tiene más remedio que suprimir detalles demasiado antagónicos, que den la impresión de absurdos, aunque a veces puede darlos la realidad, y los da; pero si la contradicción es antilógica y anacrónica, no se puede aprovechar.
Yo creo que el tipo visto o entrevisto con cierta claridad, en un medio ambiente conocido, tiene su vitola y su trayectoria, que se imponen al autor. Un hombre se parece, en general, a una serie de hombres. Cierto es que puede llevar una ruta diferente a tipos parecidos; pero no es muy probable, a no ser que haya en él un elemento psicológico que se desconozca por completo y que dé una sorpresa. Evidentemente, las sorpresas no son grandes, y si se dan algunas veces, tienen su causa en observaciones incompletas y en teorías falsas.
Los tipos accesorios, todos los que he visto, si podía utilizarlos, los he utilizado; ahora creo que cada personaje tiene una capacidad de amplificación especial que no se puede exagerar.
La moralidad de los tipos a mí no me interesa mucho. Naturalmente, no iré por gusto a buscar lo repulsivo. Ahora, el tipo cómico, si lo he visto así, lo he representado tal cual era.