La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Comienzo a escribir este libro en el hotel MarÃa Cristina, de San Sebastián, en un cuarto grande y demasiado pomposo para mÃ, que tiene un balcón que da al rÃo. El panorama, poco teatral, me gusta más que el de la playa, y me parece menos monótono. La vista domina el espacio entre dos puentes. El de la derecha, el de Santa Catalina, el más antiguo de San Sebastián, y el de la izquierda, el puente de Kursaal, con unos farolones grandes de piedra con globos de luz.
El rÃo tiene el aspecto de algunos canales de Holanda. La marea alta que llena el cauce con sus olas y la baja que va a vaciarlo guardan un ritmo que siempre parece una novedad.
A veces hay una draga que saca arena y arcilla del fondo del rÃo con sus cangilones y la amontona en una gabarra, y a veces hombres con las piernas desnudas, y metidos en el agua, son los que sacan la arcilla a fuerza de brazo y la depositan en las lanchas largas y negras. Estas arenas arcillosas sirven para mejorar las huertas próximas.