La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Vuelvo otro día a la plaza de Oriente. Recuerdo la tarde de la revolución del año 31 en esta plaza. La reina Victoria Eugenia estaba en palacio, sola con sus hijos, sin defensores, rodeada de una turba curiosa que podía convertirse en inquieta y amenazadora. Todos los fieles la habían abandonado, comenzando por su marido. ¡Qué miseria!
Yo, que siempre he sido poco entusiasta de las muchedumbres, sean del color que sean, miraba aquel día el movimiento de la turba con recelo. Afortunadamente, los directores de aquella multitud aún no tenían la técnica violenta que luego llegaron a adoptar por imitación de los rusos y de los alemanes, y la gente pensaba en la revolución como en una fiesta.
Creo que fueron los socialistas los que salvaron la vida a la familia real, encerrada en palacio aquella tarde.
Yo estaba en la plaza de Oriente contemplando el espectáculo. En esto, al anochecer, apareció un camión, y, según se dijo, los que iban dentro eran comunistas armados. Éstos pretendían lanzar el camión contra la puerta del Palacio Real, romperla y hacer que entrara la multitud en el edificio.
