La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo La sinceridad es siempre relativa. El hombre es sincero y consecuente cuando tiene inclinaciones fuertes no moderadas por el interés, o cuando se rige por un fanatismo o por su historia y cree que debe permanecer dentro de su línea de conducta y en la tradición inventada por él o seguida por él.
En los antiguos escritores populares supongo yo que hay pocas simulaciones sentimentales; muchos de ellos viven fuera de un ambiente estrecho. Hombres como Luciano, escritor acerado, implacable, hay pocos en la historia de la literatura. Otros escritores más modernos, ni siquiera tienen la preocupación de su nombre. Tipos como Gonzalo de Berceo, el Arcipreste de Hita, Hurtado de Mendoza, si éste es el autor del Lazarillo de Tormes, o Villon, en Francia, se dan en sus escritos tal como son, sin disfraz; no esperan nada para ellos. Los trabajos literarios les han servido para divertirse, para elogiar esto, para denigrar lo otro o para hacer reír. No han querido simular nada. No han defendido ni una política ni una moral.
Villon, por ejemplo, que es un tipo ingenuo o desvergonzado, y que considera plausible dedicarse, tout aux tavernes et aux filies, cuando habla de su madre, hace de ella una estampa sentimental en el Gran testamento, que empieza así:
Femme je suis, povrette et anciènne,
ne riens ne sçay, oncques lettre ne leuz;