La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Sobre la invención científica y filosófica, recuerdo haber leído hace tiempo las biografías de hombres célebres. De la antigüedad me admiran, más que nada, los presocráticos con sus intuiciones.
También recuerdo vagamente la vida de Copérnico, el canónigo polaco, que se valía para sus estudios astronómicos de un instrumento simple, formado por tres reglas de madera, con divisiones marcadas con tinta. Ticho-Brahe cantó con palabras elocuentes el genio del astrónomo polaco.
Un tipo así era también Leuwenhoeck. Recuerdo haber estado en Delf contemplando su casa al lado de un canal. ¡Qué casa más bonita! Allí estaría el sabio holandés con su microscopio primitivo trabajando en la soledad.
Figura extraordinaria de la vida moderna es Einstein.
¡Qué tipo! Habla Séneca de hombres que son como niños que quieren saltar por encima de su sombra. Einstein ha saltado por encima de la ciencia, y ha sido como el niño que pasa por encima de su sombra.
De estos tipos extraños ha habido bastantes en la humanidad. Muy poca gente los ha conocido, porque en su tiempo no los estimaban y no producían admiración.
La vida de estos hombres debió de ser rara, metidos en sus rincones, preocupados por cosas que no interesan a los demás.
