La nave de los locos
La nave de los locos Si yo pudiera depurar mis obras y mejorarlas, las depuraría y mejoraría, en parte, quizá, por el público, pero principalmente por mí. Tengo el amor de las cosas por ellas mismas más que por sus resultados pecuniarios o de fama, y aunque un pesimista me convenciera de que haciendo libros peores y con algunas martingalas tendrían más éxito, yo siempre los haría lo mejor que pudiera. En todo aquello por lo que sintiera afición, creo que me pasaría lo mismo.
Generalmente, cuando las personas discuten hay siempre un conflicto de simpatías contrarias que, en vez de ponerse en claro desde el principio, queda oculto de una manera no deliberada. Es posible que si en vez de discutir los interlocutores fueran psicólogos puros, sin gran fuerza vital, intentaran poner en claro sus tendencias, se explicasen solamente, se definieran y dejasen de discutir.
Hoy mucha gente, satisfecha y llena de petulancia, llama incomprensión a lo que debía llamarse, sencillamente, falta de simpatía.