La nave de los locos
La nave de los locos ESCAPATORIA
CONVERSARON otras veces el capitán Barrientos y Alvarito, y quedaron de acuerdo en que debÃan marcharse juntos de Cañete; Alvarito volverÃa a Bayona; Barrientos querÃa dejar el pueblo y las filas carlistas.
Alvarito le habló a su tÃo:
—Si tiene usted que darme algo de la herencia para mi madre, démelo usted.
Don Jerónimo refunfuñando, le entregó dos mil pesetas. Según él, era todo lo que correspondÃa a cada hermano. Alvarito habló en casa de que se marchaba.
—¿Se va usted? —le preguntó la Dámasa.
—SÃ.
—Yo también quisiera irme.
—¿Por qué?
—Mi madre me trata muy mal, y la vida se me está haciendo muy triste.
—Pero ¿tiene usted sitio donde ir?
—Tengo tÃos en San Clemente, y ellos me recogerÃan.
—Bueno, pues nada; veremos la manera de salir de aquÃ. Alvarito contó a Barrientos cómo la Dámasa querÃa marcharse también de Cañete.
—Hará bien —dijo el capitán—. La tratan de muy mala manera. Su madre es una bestia como hay pocas.