La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —¿Qué quiere usted? —preguntó en un castellano rudo al Capitán.
—Siéntate aquà —le dijo el Capitán— ¡compañero! —y le dio una palmada en el hombro.
—¿Compañero de qué? —preguntó el Farestac con tono burlón.
—De piraterÃa. Tú eres un pirata, ¿verdad?
—¿Yo?
—Si no lo eres en grande, no es por falta de ganas, Farestac. Tu barco destila contrabando y piraterÃa.
—¿Y el barco de usted?
—Yo no tengo barco —replicó el Capitán—; soy un pirata de monte. Siéntate; somos lobos de la misma carnada.
El Farestac se sentó, mirando al hombre con sorpresa.
—¿Conoces esta tierra que está delante de nosotros? —dijo el Capitán.
—SÃ.
—¿Bien?
—Mejor que nadie.
—¿Cuántas entradas hay en esta costa?
—¿Entradas?
—SÃ. ¿Cómo las llaman aquÃ? Calas. ¿Cuántas calas hay?
—Tres —contestó el Farestac.
—¿Cómo se llama aquella de enfrente?