La ruta del aventurero

La ruta del aventurero

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Me sugestionaron los relatos de aquella dama y prometí seguir la aventura.

Al día siguiente, al mediodía, me presenté en el castillo y llamé tirando de la cadena.

Salió a abrir un portero viejo, con una gran librea; le di mi tarjeta, y esperé.

Poco después se abrió la verja, y el criado me dijo que pasara.

Comencé a marchar por una avenida enarenada. Al final de esta se veía un edificio grande, pesado, de piedra con varias torres de pizarra adornadas con veletas.

A un lado y a otro había árboles centenarios, altísimos, y delante de la fachada del castillo, un estanque oval, de agua profunda y oscura, a cuyo alrededor las hojas caídas en muchos años formaban como un marco de plata.

Este estanque parecía un espejo negro que reflejase el cielo a través del follaje de los árboles. Bordeando el estanque nos acercamos al castillo, y entramos en un gran zaguán, que parecía una cripta, con el suelo, las paredes y el techo de piedra. Subimos la ancha escalera, pasamos un salón grande como un museo y fuimos a un gabinete elegante, pero también triste, en donde había dos viejos momificados sentados el uno frente al otro, la señora y la señorita del coche y madama Sarrazin, una mujer de cara juanetuda, de ojos claros y pelo blanco.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker