La ruta del aventurero
La ruta del aventurero LA VENTA DE INZOLA
DESPUÉS de descargar mi corazón en estos versos me tendà en la cama, me quedé dormido, y por la mañana, al amanecer, me levanté y salà de casa.
—Veremos lo que nos reserva la suerte —me dije.
Anduve una legua antes de que saliera el sol, y me senté al pie de un árbol y saqué del bolsillo mi mapa de España. Estaba publicado en Londres, en 1808, por la casa John Stockdale de Piccadilly, y debió de servir para las tropas de Wellington que iban a la PenÃnsula.
—Como no tengo objeto —murmuré—, seguiré el meridiano. El mito de mi tÃo el comandante Cox y el meridiano serÃan mis directrices.
Decidà pasar uno o dos meses en el paÃs vasco, medio año en Castilla, e ir a parar a AndalucÃa. Estaba enfrascado en la observación del mapa cuando pasó una chiquilla que se me quedó mirando.
Me levanté y la pregunté:
—¿Este es el camino de Navarra?
—SÃ.
La muchacha iba hasta un caserÃo llamado Herburu, y yo fui con ella.
Encontré a un aduanero francés, a quien le dije me indicara el camino de España. Me miró con desconfianza y me mostró un sendero.
