La ruta del aventurero
La ruta del aventurero LOS ESTRATOS SOCIALES DE PAMPLONA
COMO era la primera ciudad española que habitaba, quise darme cuenta clara de su contextura fÃsica y moral. Sus calles, sus plazas, los rincones de la muralla, los conocÃa palmo a palmo; gracias a alguna que otra amistad y a las explicaciones de doña Saturnina, pude darme también una idea de la vida moral del pueblo.
Pamplona era un receptáculo de aristócratas, de leguleyos, de militares, de curas y de perros. Yo no digo que para todo el mundo esta clase de población sea antipática u odiosa, no; ahora, para mà sà lo es, excepto los perros, por los cuales siempre he tenido una debilidad de corazón.
Pamplona se mostraba como una construcción en pisos. En el alto habÃa dos o tres familias aristocráticas, y estas familias tomaban un poco cómicamente un aire de familias reales. A pesar de que doña Saturnina querÃa demostrarme con todo su fuego oratorio que las dos o tres familias del primer tramo social de Pamplona eran ilustrÃsimas, la verdad es que no contaba de ellas nada que valiera la pena de esculpirse en bronces.
Después de estas dos o tres familias del primer tramo que miraban al vulgo de los pamploneses como diciendo: podéis vivir, os permitimos graciosamente la existencia, habÃa otras seis o siete ya de menos tono, con algunos titulillos insignificantes y algún coche destartalado, pero todavÃa en buen uso, en la cuadra.
