La ruta del aventurero
La ruta del aventurero LAS MOSCAS
TANTO o más que el calor me molestaban en mis viajes las moscas. HabÃa en las calles de estos pueblos una cantidad inconcebible de moscas, pesadas, pegajosas, repugnantes.
—Mientras haya moscas en el mundo no habrá civilización —me decÃa yo con tristeza.
Para combatir sus ataques, me puse a filosofar acerca de ellas, en lo perniciosas que debÃan de ser y en la poca ciencia que demuestra la Naturaleza, que se deja llevar de sus rutinas y de sus lugares comunes de una manera lamentable.
Recordé que Luciano de Samosata, el célebre satÃrico griego, habÃa hecho un elogio de la mosca, y de aquà obtuve una casi luminosa consecuencia.
Muchos suponen que este escritor fue cristiano, a pesar de que en la historia de Peregrinus llama a Cristo un sofista crucificado.
Este dato parece dar a entender que Luciano no fue cristiano; pero el elogio de la mosca para mà es definitivo. Da el diagnóstico del escritor greco-sirio.
Era cristiano. ¿Hay algo más cristiano que la mosca? La mosca es constante, persistente, zumbona.
A la mosca le gusta andar en las llagas, en el pus, en las basuras, como a los verdaderos cristianos.
