La ruta del aventurero
La ruta del aventurero EN LAS BARDENAS
ESTANDO yo en Caparroso se presentó una partida de milicianos nacionales, mandada por un Capitán que iba de vanguardia de la columna de un jefe llamado Iribarren. Saludé al Capitán, a quien conocÃa de Pamplona por ser amigo de Iriarte, y hablamos.
Me dijo que se habÃa quedado la partida sin cirujano, porque a este le habÃan muerto, y me preguntó si yo podrÃa sustituirlo por lo menos un dÃa.
—Yo no soy cirujano —le dije.
—¡Bah! Para lo que hay que hacer, lo hará usted mejor que cualquier otro. Mañana vamos a atacar a la gente de Salaberri, que campea por ahÃ, por las Bardenas. Necesitamos de alguien que sea capaz de poner una venda.
—¿Y el cirujano de este pueblo?
—Es uno de los facciosos y anda por el monte.
No tuve más remedio que aceptar; pero puse la condición de no seguir después a la partida; pasada la acción, yo me marcharÃa por donde quisiera.
—Bueno. Bueno. Muy bien.
El Capitán señaló un cabo y ocho hombres para que quedasen a mis órdenes. Sacamos el botiquÃn del cirujano y vimos lo que habÃa.
