La ruta del aventurero
La ruta del aventurero SALIDA DE MADRID
EL ambiente de Madrid, de broma y de vida picaresca, me cogió a mà de lleno. Vi que no se trabajaba apenas en el taller del Museo y que nadie tomaba aquello en serio, e hice como los demás: ir cada vez más tarde, y acabar por no aparecer. Algunos amigos masones me dijeron que mientras ellos siguieran en el mando disfrutarÃa del sueldo con seguridad; pero que cuando salieran del Poder no durarÃa mi empleo más que una semana a lo sumo.
Escribà a Will Tick diciéndole lo que habÃa hecho en mi viaje, y me contestó una larga carta; me contaba que le habÃan nombrado secretario de una sociedad de filohelenos de Londres, y que él, a su vez, me habÃa nombrado agente de esta sociedad en España. AñadÃa que para junio me girarÃan una cantidad a Sevilla con el objeto de que comprara armas y las llevara a Gibraltar, y me indicaba que si yo conocÃa algunas personas simpatizadoras del movimiento libertador de Grecia iniciara una suscripción y me quedase con los cuartos. Pensé que si no encontraba otro recurso acudirÃa a este, preparándome de antemano alguna máxima jesuÃtica y una gruesa de reservas mentales.
