La ruta del aventurero
La ruta del aventurero RECOMENDACIÓN DE KITTY
LAS guarniciones, como los seminarios y los conventos, tienen todos los vicios y las hipocresÃas de los grupos colegiados.
La proximidad del hombre para el hombre es corruptora: un cuartel, un colegio, o un convento siempre serán un centro de fermentaciones pútridas. Al hombre, sin duda, le dignifica la soledad; el campo, cuanto más deshumanizado, es más sano para el espÃritu.
La tropa de un pueblo, en tiempo de paz, es uno de los mayores focos de corrupción. Únicamente, el clero puede ponerse a veces a la altura del ejército en rapacidad, en lubricidad y en malas costumbres. DifÃcil será encontrar en una guarnición nada alto, levantado y noble; en cambio la envidia, la malevolencia, el odio crecen de una manera lozana y fuerte.
Pronto se enteraron Thompson y el Capitán de las historias y murmuraciones de Ondara…
Una tarde de dÃa de fiesta, en que todo el pueblo estaba en el campo, entró Thompson sin meter ruido en su cuarto y se tendió en la cama. Durmió un rato. HabÃa dejado la ventana que daba a la galerÃa abierta, y al despertarse oyó un rumor de conversación.
Se asomó a curiosear, y vio al comandante don Santos que hablaba con un joven oficial de la fonda.
