La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —¡Usted qué le va a encontrar! Ni yo tampoco. Son las mujeres las que le encuentran algo especial. Es la mirada impertinente, es la flema, es el desdén… Quizá le agradecen vivir exclusivamente para ellas, cosa que a la larga debe ser aburrida. El caso es que Eguaguirre es un tenorio que nuestra encantadora Kitty quiere favorecer los amores de Urbina y de la muchacha encerrada en Monsant para tener la exclusiva de su tenorio.
—SÃ, sÃ, es posible, y lo siento. La verdad, no creo que Eguaguirre valga la pena de tantos cuidados.
—Amigo Thompson. Está usted hablando como un niño. Es que va usted a pretender que las mujeres no tengan derecho a enamorarse de los imbéciles y de los egoÃstas? ¿Es que les va usted a privar de ese sacrosanto derecho? Pues entonces les va usted a cercenar la vida. Es la fruta que más les ilusiona.
Y el Capitán se rio, frotándose las manos alegremente.
Thompson quedó algo preocupado con las palabras del Capitán, y como no querÃa ser un negador sistemático, intentó estudiar a Eguaguirre.