Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia Desde aquel día Joshe Mari Recalde comenzó a mirarme con gran estimación. El no haberme asustado tanto como él en la cueva del Izarra le parecía, sin duda, una gran superioridad.
—No creáis —solía decir a los condiscípulos—. Parece que no, pero Shanti es muy valiente.
Muchas veces, después de tantos años, suelo soñar que voy en el Cachalote por la entrada de la cueva del Izarra y que no encuentro sitio donde atracar, y tal espanto me produce la idea, que me despierto estremecido y bañado en sudor.
