Las inquietudes de Shanti Andia

Las inquietudes de Shanti Andia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Este personaje decorativo gastaba patillas largas y blancas, abdomen abultado, pantalón obscuro y una chaquetilla blanca, de dril. Hablaba de manera doctoral. La geografía, la historia, el comercio, la navegación, todo lo dominaba este hombre extraordinario.

Don Paco me explicó que don Matías y doña Hortensia buscaban para la niña un novio de la aristocracia. Les faltaba el título para la decoración de la familia, y habían hablado con el viejo marqués de Vernsy, y en principio la boda estaba concertada[106]. El Almirante sabía que la niña estaba por mí. Yo no sabía otro tanto.

Concluí mi curso en San Fernando y fui a vivir a Cádiz; tenía que esperar a don Ciríaco para embarcarme.

Varias veces hablé por la reja con Dolores. Yo le decía que no se casara, que me esperara.

—Sí, te esperaré —contestaba ella fríamente.

Supe que no era yo el único que hablaba con Dolorcitas por la reja y que un joven guardia marina iba muchas noches a charlar con ella.

Hice proyectos absurdos de provocarle, que, afortunadamente, no llegué a realizar, y a mediados del mes de julio me quedé sorprendido con la entrada en la bahía de Cádiz de la Bella Vizcaína.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker