Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia Como decía antes, el hombre, en la vida y en el mar, no tiene más que dos derroteros: el torcido y el derecho. Mientras se marcha por el camino torcido, es inútil la brújula y el sextante; se va de escollo en escollo hasta dar el último batacazo.
Allí no había nadie que me pudiera dar un buen consejo; me parecía que la vida del negrero era una gran cosa, y marchaba por el camino torcido a la ruina.
