Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia En el fondo, el capitán era más egoísta y avaro que cruel. Su única preocupación era reunir dinero. Debía de ganar mucho. Los capitanes de barcos negreros no necesitaban pólizas de cargo para dar cuenta del género recibido. Yo me figuro que Zaldumbide debía quedarse con más de la mitad de la ganancia en cada expedición.
Durante el viaje, fuera de sus trabajos de capitán, solía rezar. Cuando se metía en el camarote, pasaba el tiempo jugando con sus monedas de oro, en compañía de la mona Mari-Zancos.
Su sistema era no pagar soldadas regulares a la marinería.
—Luego os encontraréis con más dinero —decía.
Pero después, pasado el tiempo, enredaba las cuentas, y siempre salía ganancioso. Sus frases favoritas eran estas dos de los piratas ingleses: No prey no pay (Sin botín no hay paga); y No peace beyond the line (Todo es enemigo más allá de la línea)[185].
Para indicarle a usted la barbarie de Zaldumbide, le contaré a usted dos casos. Un día, al pasar cerca de Cabo Verde[186], echamos a pique una barca de pescadores; unas horas después, en la cubierta, encontramos a un portugués vestido sólo con un pantalón y una camisa.