Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia Efectivamente, asà fue. Resuelto este punto importante, fuimos al castillo de proa, en donde se habÃan fortificado los portugueses. Tristán llamó a Silva Coelho, y le dijo que éramos más que ellos y que estábamos armados; añadió que no pensábamos atacarlos; podÃan hacer lo que quisieran. Los portugueses optaron por rendirse.
Tristán de Ugarte, ya capitán de hecho, mandó coger a todos los chinos y bajarlos a la bodega. Se echaron los muertos de la última refriega al mar y se descolgó el cadáver de Zaldumbide y el del doctor Cornelius.
A éste lo habÃan puesto una pipa en la boca y tenÃa el vientre hinchado. Se echaron también los cuerpos del capitán y del doctor a que sirvieran de pasto a los peces. Se cerraron las escotillas y se dieron órdenes para comenzar el arreglo de todo.
Al encontrarse de nuevo unidos holandeses y portugueses, comenzó otra vez la hostilidad, y para zanjarla decidieron los dos grupos elegir a la suerte un campeón para que se batieran[214].
Chim, el malayo, estaba con los holandeses; en cambio, el negro Demóstenes era del partido portugués; podÃa suceder que a los dos amigos les tocara en suerte batirse; pero no fue asÃ. Se jugó a cara y cruz con una moneda y salieron elegidos Chim, el malayo, y Silva Coelho.