Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia HABLA EL MÉDICO VIEJO
Unos dÃas después de mi matrimonio, el médico viejo me encontró en la calle y me dijo con grandes extremos que fuera a su casa. Me tenÃa que hablar. Fui después de comer; pasamos a un despacho con armarios, que tenÃa en las paredes unas láminas anatómicas bastante desagradables; el doctor me hizo sentarme en una poltrona, y me dijo:
—¿Sabrás que se marchó MachÃn?
—SÃ, ya lo sé.
—¿Sabes a qué se debe el cambio que hizo con relación a tu novia y a ti?
—No.
—Pues a lo que le conté el mismo dÃa que fuimos a verle en este despacho. Estaba ahà sentado, donde tú estás. Al principio me oÃa irónicamente, con aquella sonrisa dolorosa que le caracteriza; pero cuando le conté lo que te voy a contar a ti, se transformó. Lloraba como un chico. No creÃa que tuviera el corazón tan blando. Yo mismo me conmovÃ.
—¿Y a qué se refiere lo que me va usted a contar?
—Se refiere al padre y a la madre de MachÃn.
—¿Los ha conocido usted?
—SÃ.
—¿A los dos?
—A los dos.
