Las inquietudes de Shanti Andia
Las inquietudes de Shanti Andia —Y, después de todo, ¿qué nos importa por ellos? —dijo Van Stein.
—¡Qué nos importa! —replicó el otro—. A mà no me chocarÃa nada que el moreno sepa dónde está el tesoro.
Smiles y yo oÃmos la conversación; al dejar de distinguirse las dos voces, Smiles me dijo:
—No han encontrado nada.
—Es indudable.
No supe si alegrarme o entristecerme; no habiendo encontrado el tesoro, nos buscarÃan con más ahinco. Al hacerse de noche salimos de nuestro escondrijo, y, metiéndonos en la arena hasta la cintura, avanzamos por la playa. ¿Con qué objeto? No tenÃamos ninguno. De pronto, Smiles exclamó:
—¡Maldición! La luna llena. Nos van a descubrir.
Efectivamente, la luna salió, iluminando la playa con una fuerza tal que se veÃan todos los montÃculos y piedras.