Las inquietudes de Shanti Andia

Las inquietudes de Shanti Andia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Le echamos todos los que pudimos encontrar, y fue rellenando la abertura hasta cerrarla por completo. Como las cuerdas estaban empapadas en brea, servían muy bien. Después, cuando concluyó de cerrar la vía de agua, dijo:

—Dadme la ropa.

Le echamos la ropa, y se fue vistiendo despacio.

—Aquí no podemos ir más que dos —añadió—. Esto no resiste más; uno que reme y otro que vaya achicando el agua y teniendo cuidado de que no se abra el boquete. ¿Quién de vosotros va a venir?

—Dilo tú —contestó Zelayeta, no muy entusiasmado.

—Bueno; que venga Shanti. ¿Dónde está el achicador?

—Debe estar en el bote, si no se ha ido al agua —le dije yo.

—Sin achicador[66] no podemos hacer nada —murmuró Recalde.

Lo buscamos, y lo vimos flotando a poca distancia.

—Vamos, baja —me dijo Recalde.

Me descolgué, un poco emocionado. La posibilidad de ir a explorar la gran sima negra de que hablaba Yurrumendi se iba haciendo cada vez mayor. Me veía como aquel marinero del Stella Maris, que el mar había arrojado a una peña, con la cara carcomida y sin una mano.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker