Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —Fija tus honorarios.
—¿Para qué? Me contento con vivir. Si me llevas a Londres, veré si encuentro allà una colocación definitiva. Porque supongo que a los dos o tres meses de instalarte no me necesitarás para nada.
—Bueno. Te avisaré. Necesitarás algún dinero por adelantado.
—Si quieres, me das doscientos francos.
—Es poco.
—Pues dame quinientos. ¿Dónde voy a esperar tus órdenes?
—Aquà tienes mis señas.
—Está bien. Mañana iré por tu hotel.
Al dÃa siguiente, al aparecer Ignacio Recalde, Ochoa le dijo que, pasada una semana, irÃan a Londres con un matrimonio inglés. Probablemente se detendrÃan en Calais, porque el marido estaba enfermo y no podÃa hacer jornadas largas y seguidas. Antes de salir de viaje le llevarÃa a visitar a los ingleses.
—¿Quién es este matrimonio? —preguntó Recalde.
—Lord Cardigan y su señora. Ella es una mujer admirable por su inteligencia y por su belleza.
—¿Y él?