Locuras de Carnaval

Locuras de Carnaval

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No podía vivir con su mujer. Intentó ser pintor, cómico, peliculero. Imposible. El dueño de un garaje le empleaba a veces de chofer y de cicerone con algunas familias inglesas y se ponía la gorra con galones si era necesario. Había servido de camarero en Mentón, de maître d’hôtel en Biarritz, y recordaba con risa estas épocas en que tuvo que ponerse el frac y el delantal. Hubiera ido a América a probar fortuna; pero América, por el momento, era un desastre.

—¡Qué ideas más ridículas tenía yo antes de mí mismo! —concluyó diciendo Ignacio Recalde—. La verdad es que si salgo de esta miseria, me va a servir de mucho.

Cuando concluyó de hablar, su antiguo amigo Ochoa le preguntó:

—¿Tú conoces Londres?

—¡Londres! Mejor que Bilbao.

—¿Hablas inglés?

—Tan bien como el castellano.

—¿Te importaría ser durante algún tiempo mi secretario?

—Nada. Ya te he dicho que he sido camarero y maître d’hôtel.

—Entonces ¿quieres venir conmigo a Londres?

—Cuando tú digas. ¿Qué hay que hacer?

—Acompañarme.

—Poca cosa es.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker