Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval Recalde encontró a la muchacha y se reunió con ella.
—No puedo estar mucho tiempo con usted porque a las siete tengo que estar en casa, y entre ir y esperar el autobús tardo más de media hora —le dijo Bess.
—Si usted quiere, yo la llevaré en automóvil. Media hora antes lo tomamos y nos vamos.
—Muy bien. Entonces pasearemos y hablaremos. Le tengo que contar a usted muchas cosas.
—¿Le molestará que le haga algunas preguntas?
—No puede usted hacerlas. Es usted amigo de don Luis y de la señora.
—De don Luis, sÃ. De la señora, poco, porque no me he tratado con ella.
—Es una mujer de genio violento, pero muy buena.
—Yo no la quiero mal. Primeramente desearÃa saber si vive Luis Ochoa y si está en Londres.
—SÃ, vive y está en una casa de salud.
—¿Se lo puedo escribir a sus padres?
—SÃ.
—¿Y mandarle la dirección de la casa de salud?
—Eso serÃa mejor que se lo preguntara usted a la señora.
—Muy bien. Asà lo haré. Ahora dÃgame usted: ¿qué fue de John Max, el mayordomo? He preguntado en su casa y me han dicho que hace mucho tiempo falta de ella.