Los amores tardios
Los amores tardios INDECISIÓN
Sabemos muchas veces el comienzo de las cosas, su germinación y su formación. Asà como el agricultor en la tierra deposita la semilla, dejamos nosotros un hecho, a veces insignificante, en el seno del tiempo. Luego este hecho se agranda, se complica, y a veces nos sorprende. Es un huevo de paloma del que ha nacido un dragón.
«Los comienzos», Evocaciones
Por la tarde anduvieron Pepita, Soledad y Larrañaga por el paseo de Coolsingel, desde la puerta de Delft hasta el monumento Galand, y vieron el mercado de flores.
—Hay borrachos —dijo Pepita.
—Es sábado.
—¿El sábado se permite?
—Ya se sabe que el sábado, en estos pueblos de marineros, hay gente que va dando tumbos por las calles.
Al volver a casa cenaron en el hotel y luego subieron a la habitación de Larrañaga, y Pepita y Soledad estuvieron tocando el piano.
Acudieron madame Grebber y sus hijas, y al oÃr en la escalera a Campen, el hombre del polder, le llamaron.