Los caminos del mundo
Los caminos del mundo Quedamos de acuerdo en que OlavarrÃa servirÃa de unión entre nosotros cuando estuviéramos en Madrid, y la gente de Bayona y ParÃs. Aviraneta recomendó a OlavarrÃa que no empleara la misma plantilla para comunicarse con ellos. Si podÃa mandarles emisarios en vez de escribirles, serÃa mejor.
Como tenÃamos una lista de más de doscientos nombres de conspiradores sólo de Madrid, con sus señas hicimos una combinación especial en el libro de misa de Conchita, en un tomo de poesÃas de Petrarca que tenÃa MarÃa y en una GuÃa de Forasteros de Madrid. En el libro de Conchita y en el de MarÃa marcamos con un alfiler en el texto las letras del nombre del afiliado, y en la GuÃa de Forasteros, la calle.
Para hacer llegar la correspondencia a Renovales escribirÃamos a Domingo Fernández, y la carta la meterÃamos en un sobre con las señas de don Pedro Láriz, del comercio de Bilbao.
Con la logia de Granada nos entenderÃamos por intermedio de Veramendi, que era intendente en aquella ciudad, y con Valencia, por la casa de Bertrán de Lis.
Dispuesto esto, entre todos redactamos varias proclamas, que en el fondo eran la misma, pues no tenÃan más variación sino que en una decÃa castellanos; en otra, navarros, y en otra, catalanes; y que comenzaba asÃ:
«Concordia y valor: Españoles: el yugo infame que nos oprimÃa ha sido quebrantado…».