Los caminos del mundo
Los caminos del mundo De Valladolid fuimos a Aranda por la orilla del Duero.
Al llegar a Aranda, donde Aviraneta tenía conocimientos, vendió el carro y los caballos, y decidió que entráramos en Madrid en diligencia y separados.
Primero marchó María; luego, dos días después, Conchita y yo, y al cuarto día, él.
Nos veríamos el quinto día en el café de Lorencini, a las seis de la tarde. Si había gente nos comunicaríamos únicamente las señas de nuestras respectivas casas; si no, hablaríamos.