Los caminos del mundo
Los caminos del mundo GENTE DE LA CAMARILLA
MARÍA Visconti seguía con la idea fija de realizar su venganza. Tenía un gran sentido de la maquinación y de la intriga.
Se había hecho amiga de unas monjas y de una francesa llamada Luisa, que se enriqueció en poco tiempo siendo el ama de llaves del ministro de Gracia y Justicia don Pedro Macanaz.
Luisa y el ministro hicieron magníficos negocios vendiendo empleos.
Terciaba Luisa cuando vacaban los destinos más lucrativos, averiguaba quiénes eran los pretendientes y se entendía con ellos.
Ajustada la cantidad, que se despositaba en casa de un comerciante de la calle de la Montera, don Carlos Doyt, la plaza recaía, como era natural, en el designado por doña Luisa.
Durante el tiempo en que Macanaz fue ministro se hizo este sencillo tráfico, hasta que se descubrió el chanchullo y el hombre fue enviado desde el ministerio al castillo de La Coruña.
Si hubiera sido liberal lo hubieran ahorcado; pero Fernando VII tenía una manifiesta simpatía por los pillos; probablemente por pertenecer él a la cofradía.
