Los caminos del mundo
Los caminos del mundo Unos días antes de salir nuestra caravana, un oficial español, Arteaga, que estaba de guarnición en el castillo de Ulúa, fue a ver a Aviraneta y le contó que a Luisa Olaechea, la novia de Volkonsky, le habían enviado una mano cortada en una cajita de laca. La muchacha afirmaba que era la mano de su novio, porque tenía unas letras que ella creía haberle visto anteriormente en la muñeca. Estas letras decían: i er as ol n e.
—Es la mano de Volkonsky —dijo Aviraneta al oír a Arteaga.
—¿Por qué tienes esa seguridad?
—Por las letras.
—¿Sabías tú que las tenía?
—Sí.
—¿Qué quieren decir?
—Es lo que le quedaba de un tatuaje, ya medio borrado, con estas dos palabras: Libertas Poloniae.
A la pregunta de Arteaga de quién podía ser el que había matado al polaco, Aviraneta no contestó.