Los caminos del mundo
Los caminos del mundo DIFICULTADES
EL invierno se presentó frío y cruel. Ya estábamos a principios de diciembre, y algunas personas, a quienes había yo confiado mi proyecto de marcha, me decían que era el mayor absurdo que podía hacer.
En esta época, todas las montañas del Jura y de los Alpes están cubiertas de nieve y es difícil atravesarlas no siguiendo el camino real. Por este no se podía entrar mi salir de Francia más que con documentos en regla, y había, no una, sino triple fila de puestos de guardia para registrar a cuantos pasaban.
Tales observaciones no me movieron a renunciar al plan, y comencé a dar pasos para agenciarme un carricoche en el cual salir del pueblo.
A mediados de diciembre recibí carta de Aviraneta; su amigo Ganisch, situado en Saint-Laurent, tenía ya hechos los preparativos necesarios para atravesar los Alpes.
Hacia el final de diciembre o principios de enero llegó a Chalon una noticia importante. Los aliados habían pasado el Rin por Basilea y avanzaban a marchas forzadas hacia Belfort y el Franco-Condado. La noticia consternó al vecindario.
Todo el mundo se figuraba de un momento a otro ver a las tropas enemigas apoderándose de las casas del pueblo y saqueándolas.
