Los caminos del mundo

Los caminos del mundo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

III

EN BELLEVUE

EL cochero, al oír estas noticias, comenzó a dar muestras de intranquilidad, y preguntó a Aviraneta si no temía encontrarse con los aliados. Aviraneta se hizo el asustadizo, y luego agregó que, como los austríacos, si veían el vehículo lo decomisarían, era mejor que el cochero nos llevara a las puertas de Bellevue y después se volviera adonde quisiera.

Efectivamente: al acercarse a las primeras casas del pueblo, el coche se detuvo; bajamos Aviraneta y yo, y el cochero se volvió rápidamente, fustigando a los caballos.

Al vernos solos, yo me quité rápidamente el traje de mujer y lo tiré entre unas matas.

—Ahora, vamos —dije.

—El caso es —murmuró Eugenio— que yo no he dicho en Bellevue que sea cura. Tendrás que vestirte tú de abate.

Me repugnaba este disfraz irrespetuoso, pero no tuve más remedio que acceder. Eugenio me dio la sotana y el sombrero y él se quedó de paisano.

En esta disposición avanzamos hacia Bellevue y entramos en una posada donde anteriormente había tomado cuarto Aviraneta.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker