Los caminos del mundo
Los caminos del mundo LONS-LE-SAUNIER
AL dÃa siguiente nos pusimos en camino. Yo habÃa sabido que el general en jefe de la columna austrÃaca, conde de Bubna, estaba en un pueblecito próximo llamado Poligny.
PreferÃa presentarme al conde que no al simple comandante que habÃa en Lons-le-Saunier.
Aviraneta dijo que le parecÃa una tonterÃa esta formalidad. A pesar de su opinión, Corina y yo convinimos en ello, y al salir del Château la Forêt comenzamos a subir una cuesta muy empinada que va de Château-Chalon a Poligny.
De pronto vimos venir hacia nosotros una partida de caballerÃa. Cuando estuvo cerca, el que iba a la cabeza de ella nos preguntó en francés, con una voz chillona, si aquel era el camino de Lons-le-Saunier.
Le contestamos que sÃ, y después le dije yo si sabÃa si el conde de Bubna estaba aún en Poligny.
—Ya no está —replicó él—. ¿Para qué le necesita usted?
—Es que yo soy un oficial español fugado del depósito de Chalon.
—Pues yo soy el conde de Bubna —contestó él—. Voy a Lons. Esta noche preséntese usted en mi casa.
Saludé, y seguimos la comitiva del general hasta Lons-le-Saunier. Llegamos a esta ciudad. Dejamos al carricoche en un cobertizo y fuimos nosotros a una posada.
